Carmelo Moya
No ha sido poca la polémica en la red –y en la propia calle– acerca de la propuesta de la empresa de Zaragoza de abaratar las entradas tirando de cupones descuento.
Es normal que los abonados que adelantaron a ciegas el dinero en primavera se sientan, una vez más, maltratados. Los pocos que van quedando.
Y es gracioso que se saquen estas promociones de la chistera cuando ni tan siquiera cuelgan su propio producto (los carteles) en la web de Taurodelta, S.A.
Eso no sería lo peor si no fuera porque en esa web ni tan siquiera hay un teléfono de reservas o venta de entradas.
Perdón, pero no lo entiendo. Tener una web de tu negocio en la que no ofreces tu producto y en la que no solo no das facilidades sino que parece que te pones la zancadilla a tí mismo es de aurora boreal.
Luego, se ponen tiernos a la hora de pedir ayuda a las instituciones, a los medios de comunicación y comprensión a los aficionados.
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